Por Michalis Gioulenoglou// info@eurohoops.net

Hablar con Juancho Hernangómez es siempre una experiencia fascinante: es una conversación que puede comenzar con el baloncesto, pero que inevitablemente deriva hacia la vida, la cultura, la familia y el futuro.

En su charla con Eurohoops, el alero español del Panathinaikos Aktor demostró una vez más por qué es tan querido por los aficionados, y no solo por aquellos que visten de verde.

Antes de llegar a Grecia, vivió una auténtica montaña rusa, disputando 350 partidos en la NBA con seis franquicias distintas: Denver Nuggets, Utah Jazz, Minnesota Timberwolves, Toronto Raptors, Boston Celtics y San Antonio Spurs. Ahora, ha pasado de una situación precaria en la que estuvo a punto de retirarse a asegurarse un contrato de larga duración. Este acuerdo supone la etapa más larga de su carrera profesional en un mismo equipo.

“Estoy muy feliz aquí. En los últimos tres años he encontrado mi hogar. He encontrado mi sitio”, comentó con calidez el alero de 30 años. “Estoy muy contento con todo lo que rodea a la organización. Me alegra que luchemos por títulos y que tengamos ese deseo genuino de ganar”.

El reciente periodo entre temporadas trajo consigo muchas otras opciones, pero su profunda conexión con Atenas y los deseos de su familia hicieron que la elección fuera muy sencilla.

“Existía la posibilidad de irme”, admitió Hernangómez. “Mi madre siempre quiso estar aquí. Ella percibió el cariño. Y yo estoy realmente feliz. Así que, cuando ambas partes quieren exactamente lo mismo, la conexión es fácil”.

Sin embargo, el camino de los “Verdes” hacia la temporada 2025-26 tuvo sus altibajos. No quiso edulcorar esta etapa y calificó con franqueza los momentos más difíciles como un “fracaso”.

El ex campeón de la Euroliga también habló abiertamente sobre la pérdida de una figura clave en el vestuario tras la marcha de Cedi Osman.

“Por supuesto que le echaré de menos. Era uno de mis mejores amigos aquí”, señaló.

Como habitual de la selección absoluta española, Hernangómez reflexiona profundamente sobre el ejemplo que los deportistas profesionales ofrecen a las nuevas generaciones. Entre sus obligaciones en la cancha y su continua participación en el programa One Team de la Euroliga, su carácter queda patente, especialmente al hablar de su gran rival ciudadano, el Olympiacos. «No siento ningún odio hacia el Olympiacos», declaró con calma. «El deporte está hecho para unir a la gente. Entiendo perfectamente la pasión de los aficionados. Invierten mucho dinero y tiempo, y quieren que tengamos éxito. A nosotros nos pasa lo mismo. Trabajamos duro cada día y, cuando no se alcanzan los objetivos, comprendo el enfado».

Mantener esa pasión dentro de unos límites saludables es una responsabilidad social.

«Podemos sentirnos decepcionados, por supuesto. Jugamos para los aficionados, pero no podemos cruzar ciertos límites. Si los niños nos ven traspasar esas líneas, el deporte se convierte en una selva», subrayó.

Lejos de la intensa presión, Hernangómez ya está creando un remanso de paz para su futura retirada. Ha establecido su hogar en Asturias, donde disfruta de su propio vino y de la compañía de los suyos. Lo único que le falta son los caballos que planea adquirir. Afortunadamente, tiene a mano el contacto de uno de los mayores aficionados a la equitación de la NBA.

«Todavía no tengo los caballos, pero hablaré con Jokic», dijo Juancho con una sonrisa, refiriéndose a su excompañero de los Denver Nuggets.

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