Por Antonis Stroggylakis/ info@eurohoops.net

La mañana del partido por el título encontró a la plantilla del Olympiacos intentando escapar de la creciente presión en un escenario inusual.

Reflexionando sobre esas tensas horas previas al encuentro contra el CSKA en el Domo Sinan Erdem de Estambul, donde se decidiría el campeón de la temporada 2011-12 de la Turkish Airlines EuroLeague, Giorgos Printezis rememoró la atmósfera surrealista durante su aparición en el último episodio de Final Four Stories de Stoiximan.

“Nos mirábamos el uno al otro muchas veces, preguntándonos qué pasaría”, declaró a Eurohoops. “No pescábamos, pero había cañas de pescar, cebo, cosas así. Lo que quiero decir es que en siete horas estábamos jugando una final europea”.

Horas después, todo culminó en una de las secuencias más famosas de la historia del baloncesto europeo, con Printezis anotando su característico tiro flotante en carrera. Inmediatamente después de que sonara la bocina final, el líder del equipo, Vassilis Spanoulis, corrió directamente hacia él, desatando una celebración caótica y emotiva.

“Lo que me acabas de contar fue un momento precioso que viví con Billy”, comentó. “Recuerdo que vino y me abrazó con mucha fuerza y ​​no paraba de decirme: ‘¡Ganamos, tú…!’. No puedo decir la palabra exacta. En fin, ‘¡Ganamos!’, y prácticamente se aferró a mí, todo su cuerpo colgaba de mí”.

La magnitud del momento dejó al oriundo de Syros visiblemente abrumado en la cancha, apartando inicialmente a los periodistas con gestos mientras se llevaba las manos a la cabeza, incrédulo. Al recordar la inmensa ansiedad que marcó esos últimos segundos, admite lo mucho que estaba en juego.

“Miren, seamos honestos, había presión, y bueno, era una final europea. El equipo llevaba 15 años sin un título importante, por así decirlo. Y claro, yo también estaba nervioso. Sin duda. Especialmente en esa última jugada, cuando sabía que había una alta probabilidad de que el balón terminara en mis manos, sentí ansiedad porque es una canasta que te cambia la vida, cambia la alegría de todos los aficionados, cambia la historia del club”, comentó.

Para un jugador cuyo tiro redefinió el legado del equipo, la claridad mental necesaria para ejecutar esa jugada final sigue siendo un recuerdo imborrable.

“Puede que no se te pasen por la cabeza con todo detalle”, explicó Printezis, refiriéndose a las enormes implicaciones del tiro. “Pero tienes presente que es un momento en el que tienes que marcar la diferencia. Personalmente, me encantó estar ahí en ese preciso instante. Me encantó tomar esa decisión e iniciativa tras el pase de Billy, que había atraído a dos jugadores, y por suerte, entró”.



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